Echando nuevas raíces

Desde pequeña me encanta la naturaleza y el admirar cada color que nos regala.  Me fascinan los arboles grandes, verdes y frondosos, las flores brillantes y los atardeceres llenos de luz.  Podría estar todo un día admirando la belleza que nos regala nuestro Creador.

Hace varias semanas, mientras caminaba en el estacionamiento de la universidad me topé con un  hermoso árbol (el que está en la foto).  Lo más curioso es que voy para un año en la universidad y nunca me había dado cuenta de que ese árbol estaba allí (suelo ser un poquito despistada :D).  Además de que es un árbol grande, fuerte y frondoso, lo más que capto mi atención fueron sus raíces. Imagino que en un principio cuando fue plantado en ese lugar sus raíces eran cortas, pocas y frágiles.  Con el pasar del tiempo y los años sus raíces se pusieron fuertes y vigorosas.

arbol

Lo mismo pasa con nosotros.  Llegamos a un lugar nuevo, con la esperanza de un cambio y nuevas oportunidades.  Vamos con la idea de que todo es perfecto y no tendremos dificultades ni adversidades.  Queremos cosechar frutos desde el comienzo, se nos olvida que todo en la vida conlleva un proceso y en ocasiones es un poco doloroso.

Sin embargo, con el pasar del tiempo vemos como esos pasos que dimos en un principio van tomando forma.  Lo que en un principio creíamos que era imposible, ahora es posible. Solamente, debemos de plantarnos firmes y esperar ser como el árbol, que nuestra raíces tomen forma, se fortalezcan y comiencen a creer.  En el momento menos esperado, vamos a estar fortalecidos, nuestras raíces se esparcirán y llegaran a nuevos lugares.

Es momento de que dejes el miedo y comiences a ¨Echar nuevas raíces¨.  

© 2015, Patricia Acevedo López

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